lunes, 8 de marzo de 2010

La semilla de mostaza

Él Señor Jesus le gustaba mucho contar historias. Un día, para hablar sobre el reino de los cielos él usó una semilla bien pequeña, era bien pequeña mismo. Eran una semilla de mostaza. ¿Quién aquí ya vio una semilla de mostaza? (Enseñe a los niños las semillas). Pues bien, aquí en nuestro país tenemos un tipo de mostaza, y su semilla también es pequeña, pero la diferencia es que la semilla que Jesús habló en su historia era la mostaza allá de la región de la Palestina, un país bien distante de aquí. Ella, tras plantada, crecía y se hacía un árbol muy grande, pero tan grande, ¡que hasta los pájaros hacían nidos en ella!
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El reino de los cielos es así. Cuando abrimos el corazón para Jesús entrar, una semilla llamada fe es plantada dentro de nosotros. Con el tiempo, participando de la escuelita, oyendo y obedeciendo la Palabra de Dios, ella crece y va transformándonos lentamente, ahí dejamos de hacer las cosas erradas que hacíamos antes como mentir, pelear, desobedecer....
Quedamos tan diferentes que nuestros compañeros inmediatamente perciben y quieren ser cómo nosotros. La fe también nos ayuda a vencer todos los problemas. .
Cuando formamos parte del Reino de los Cielos, crecemos como una semilla de mostaza. El amor de Jesús brota en nuestros corazones, y sentimos el placer de estar en la casa de Dios y de enseñar lo que aprendemos en la Palabra de Dios para otras personas, para que ellas también puedan ser felices. Cuando conocemos a Jesús y pasamos a confiar en él, crecemos con Dios y pasamos a ser útiles también para otras personas.
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